jueves, 12 de marzo de 2015

¡VIVAN LAS CAENAS!

Ese es el lema, muy español, que utilizan aquellos a los que les asusta la libertad. Es lo que gritan quienes prefieren estar sometidos a ser capaces de tomar sus propias decisiones. Es la divisa que idearon los que, en su tiempo, eligieron vivir humillados por aquel tirano ladrón (Fernando VII) antes que aceptar la convivencia regida por una Constitución otorgada por y para el pueblo.
Y no hemos evolucionado. A lo largo de la reciente historia de España comprobamos que los españoles siguen disfrutando de las cadenas. Nos lo mostraban las aclamaciones al dictador en su plaza de Oriente. Vemos la aceptación que tienen en nuestro país partidos comunistoides, prohibidos en cualquier democracia real. Muchos progres simpatizan con el Islam luciendo pañuelo palestino. Y lo último, el pláceme  hacia la flamante revolución de los perro-flautas.
La única explicación que encuentro al mencionado fenómeno es que a muchos españolitos no les importa acabar jodidos si ello vale para que al vecino le jodan también.

2 comentarios:

  1. Según cuenta la leyenda, tampoco me haga mucho caso, Joaquin Costa le envio una carta a Fernando Giner de los Rios en la que le preguntaba quien podía ser ese hombre que fuera el "cirujano de hierro" que acabase con los problemas de España. El maestro le contesto "¿un hombre?, lo que hace falta es un pueblo. Pues eso, no tenemos remedio, en las próximas elecciones hay alguna propuesta interesante por ejemplo "Ciudadanos" (vaya nombre parece un Oxímoron si se habla de los españoles), en mi modesta opinión, que no llegará a ninguna parte, porque enseguida se arrimaran a ellos "chusma española" con ganas de sacar beneficios propios. Ya lo ve en todos estos años nadie en Valencia sabía nada del caso Gürtel y nadie en Andalucía de los ERES, ni nadie en Cataluña de los chanchullos de Convergencia. Espero que gane Podemos y que todo esto se vaya al carajo. Le pido disculpas por este desbarre, pero los españoles no tenemos remedio, empezando por mi. Saludos.

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    1. Bueno, como usted sabe, yo adolezco de un pesimismo optimista. El pesimista es más inductor de mejorar y progresar que el optimista, que se conforma con lo que hay.
      Y también del vicio de generalizar. Está claro que, aunque hay demasiado español al que le gusta está sometido, debo reconocer que también hay españoles amantes de la libertad que, al final de la historia, acaban sacando a España del atolladero, muchas veces a costa de su sacrificio y hasta de su vida.
      Respecto a los perro-flautas discípulos del hijo del sanguinario Carrillo, espero que no lleguen a ninguna parte. Un profesor de la facultad de Ciencias Políticas que no sepa que quien ostenta el poder político detenta un poder absoluto, es que es realmente idiota Y, además, carece de estrategias básicas. Criticando a los que dominan los servicios secretos (entre otros poderes) deberían de saber que estos le iban a controlar hasta su manera de mear. Si esta panda de gilipollas ganaran las elecciones, los únicos que se irían al carajo serían ellos mismos (tal como está pasando en Grecia) y quedarían justificados los inútiles de toda la vida que soportamos actualmente. Que volverían de manera irremediable. Habría que seguir el ejemplo del “admirablemente civilizado pueblo sueco” cuando solucionó su problema con Olof Palme.
      Por favor, olvídese de Potemos.
      Como siempre, saludos.

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