jueves, 1 de septiembre de 2016

¡VÁYASE USTED A CAGAR!

… Lo que hizo, por bien de paz, soltar la mano derecha, que tenía asida al arzón trasero, con el cual, bonitamente y sin rumor alguno, se soltó la lazada corrediza con que los calzones se sostenían, sin ayuda de otra alguna, y, en quitándosela, dieron luego abajo, y se le quedaron como grillos. Tras esto, alzó la camisa lo mejor que pudo, y echó al aire entrambas posaderas, que no eran muy pequeñas. Hecho esto (que él pensó que era lo más que tenía que hacer para salir de aquel terrible aprieto y angustia), le sobrevino otra mayor, que fue que le pareció que no podía mudarse sin hacer estrépito y ruido, y comenzó a apretar los dientes y a encoger los hombros, recogiendo en sí el aliento todo cuanto podía; pero, con todas estas diligencias, fue tan desdichado, que, al cabo, vino a hacer un poco de ruido, bien diferente de aquel que a él le ponía tanto miedo…
MIGUEL DE CERVANTES (El ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha)

Y es que no hay como saber decir bien las cosas…

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