jueves, 24 de septiembre de 2015

EXCELENCIAS

PUDIENDO HACER LAS COSAS MAL ¿POR QUÉ DEBERÍA PREOCUPARME EN HACERLAS BIEN?
(Dicho popular)

Pues sí. Hoy la mediocridad ocupante del Poder ataca a todo aquello que suponga excelencia.
Eso de permitirse el lujo de hacer las cosas mal porque uno no tiene ningún aliciente para hacerlas bien, es una actitud que se atribuyó a aquél que trabajaba para la Administración. Sin embargo, y aunque parezca mentira, la mayoría de los empleados públicos se ganan el sustento vocacionalmente. Y han sido educados para cumplir de manera efectiva con sus obligaciones.
Sin embargo, hoy hemos llegado al colmo de tener que soportar a paniaguados de carné que, ahogados en su vulgaridad, pretenden penalizar al trabajador que busca la eficacia en su puesto. Para, así disimular su propia inoperancia.
Esa hartura, que prácticamente ya llevamos todos dentro, acaba por hundir cualquier empresa. Nos gustaría que los nuevos gestores fueran capaces de sacarnos de esta desesperanza.

jueves, 10 de septiembre de 2015

MI ÚLTIMO DÍA EN ALEPO

Era mi segundo viaje a Siria. País milenario. Fuente de civilizaciones. Inventor de la escritura y del alfabeto silábico. Conquistó Al Ándalus. Y, hasta hace nada, aconfesional, progresista.
Acudía a un congreso médico. Se nos trató de manera excepcionalmente hospitalaria y afable. Nuestros colegas sirios nos enseñaron el país. El último día visitamos Alepo. Aproveché para hacer compras.
Entré en una conocida tienda. Elegí varios chales, auténticos de shatush y pashmina, y unos cortes de brocado. Cuando tiré a pagar, la visa había agotado el crédito. El comerciante, sin conocerme de nada, me empaquetó el pedido, me dio su número de cuenta y me encargó que cuando llegara a España le hiciera una transferencia. Así lo hice.
El sirio tradicional no es un monstruo fanático a temer. Hemos trabajado aquí con ellos,  y lo sabemos. Nos aprecian y respetan.
Mi deseo es que lleguen a una solución en origen ya. Allí es donde hay que actuar, con sensatez pero con contundencia.

sábado, 29 de agosto de 2015

LADILLAS ESPAÑOLAS

Si ponemos el televisor y vemos a la reina de Inglaterra otorgando la medalla del Imperio Británico a un actor de moda, nos parecerá un acontecimiento importantísimo y súper digno de aparecer en las portadas de las revistas del corazón. Aunque dicho Imperio Británico apenas duró poco más de medio siglo, y apenas se preocupó del desarrollo humano de los pueblos conquistados.
Sin embargo, si en España se creara la medalla del Imperio español, nos faltaría tiempo a los propios españoles de calificar tal iniciativa como retrógrada y fascista. Reaccionaríamos así, sin considerar que el mal llamado Imperio español colaboró notablemente en la creación del mundo moderno, a través de más de tres siglos de descubrimientos, cultura, derechos, y, por supuesto, equivocaciones.
J. SÁNCHEZ GALERA


Aquí, adoradores del petardeo, nominaríamos como ladis a zánganos pantojiles o a puntos filipinos. Con tal gentucilla, más que ladis, acabaríamos teniendo ladillas. Así somos.

jueves, 13 de agosto de 2015

REBELDÍA

Yo soy rebelde
porque el mundo me ha hecho así…
Jeanette

A mediados del siglo XX occidente fracasaba en Cuba, se tragaba el muro de Berlín, liaba lo de Vietnam y más. La CIA y el M16 canalizaron la rebeldía del momento hacia movimientos de música estridente, consumo de drogas, filosofía oriental y amor libre. Los rebeldes, en vez de enredar, se hicieron hippies.
En España, durante la Transición, el CESID encauzó la anarquía mediante una anticultura hortera, cheli, con drogas y sexualidad soez. Incluso un insensato carcamal gubernativo invitaba a la drogadicción: ¡Quién no esté colocado que se coloque!¡Y al loro!
Hoy, la ingeniería social mimetiza al rebelde español con actitudes que pretenden romper las bases sociales pero que, alcanzado el Poder, muestran su incapacidad de alternativa y de soluciones con gestos contra toros, himno y bandera, yendo en bicicleta u otras sandeces. Y a dominar los de siempre.
Encaucemos correctamente nuestra rebeldía. Podríamos acabar como el más borrego del rebaño.

jueves, 30 de julio de 2015

LA TEORÍA DE LOS SERES ESENCIALES

Hay, en el universo, dos clases de seres: los corpóreos y los esenciales. Nosotros, que vivimos en este mundo, somos los corpóreos. Pero las sociedades fabricaron su creencia hacia los seres esenciales cuya función es la de cuidar de los desamparados seres corpóreos. Son los troles, duendes, meigas. O santos, vírgenes y ángeles de la guarda.
Son cuatro las especies que existen de seres esenciales: positivos, negativos, ambivalentes y neutros. Quien es protegido por un ser esencial neutro no causa efectos a quien le rodea. Pero los que lo son por uno negativo, serán protegidos atacando a quienes se le acercan: se convierten en gafes, y son peligrosísimos para todos. Aquellos cuyo ser es positivo se convierten en talismanes, dan buena suerte, y consiguen anular a los gafes. Los ambivalentes pueden convertir a su protegido en gafe o manzanillo, según el ambiente.
Así que, cuidado a quién nos arrimamos. Que hoy hay mucho malasombra suelto cautivando al gentío.

jueves, 23 de julio de 2015

MANDAR ES SERVIR

Mandar es servir. Y no habrá día en el que deje de recordarlo.
Felipe de Borbón y Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg (alias Felipe VI)

Está bien la idea que nos transmite quien le escribe los discursos al último borbón. Aunque suponemos que esto lo supo el monarca de siempre: no hay que olvidar que la base de su formación fue militar.
Es el mensaje que lanzó a los  cagapoquito que, a través de diversos cohechos, consiguen alcanzar un estatus muy por arriba de lo que pudieran merecer en su respectivo escalafón.
Existen en España demasiados mandamases convencidos de que su puesto fue creado para dedicarlo a su propio interés.
Pues no. Han de saber esos espabilados que, o se dedican a servir a quien deben, o que tomen el camino de vuelta al sitio que debieron recibir. Y, si no se dan cuenta de ello, debemos ser nosotros los que les saquemos. A tabanazos, si es preciso. Que el borbón está de nuestra parte.

martes, 7 de julio de 2015

EL DELEGADO

A mediados del siglo pasado, en mi etapa escolar, tuvimos ocasión de elegir al delegado de clase. El más popular de entre los alumnos era un chico con déficit intelectual, adscrito al programa de integración. Con crueldad infantil, demostramos nuestra indiferencia hacia el autoritarismo profesoral escogiendo como representante a aquel pobre muchacho.
Hoy los españoles, vengando a sus ladrones y arrogantes adalides, han otorgado responsabilidades a (calificados con su propio estilo libertario) diversos friquis: una que se queja de que no le comen la almeja; otro, hermano tonto del eslabón perdido, chancero de víctimas de crímenes varios; o la guarra meona de Barcelona.
Nuestro oligofrénico escolar, contento con su elección, no ejerció; la inercia social continuó sin necesidad de representante; no hubo problemas. Suponemos también que estas nuevas piñoras electas no pondrán a trabajar su neurona. Así que, desde atrás, seguirán mandando los de siempre.